HISTORIA DEL JUEGO DEL BOWLING
En el siglo tercero, parece que constituían una especie de rito religioso en Alemania. En aquel tiempo, los alemanes solían llevar un garrote (denominado kegel) para protegerse. En las iglesias solía colocarse un kegel en uno de los extremos del claustro, para simbolizar a un pagano. Los pecadores tenían que hacer rodar una bola hacia el kegel desde el otro extremo del claustro. Si un pecador conseguía derribar el kegel, se decía que habla matado a un pagano y se le honraba con un banquete. Si, por el contrario, el pecador fallaba, se le animaba a buscar fortaleza espiritual en la iglesia.
Durante los siguientes mil años, los alemanes jugaron a los bolos en los claustros, con un número de bolos que variaba entre 3 y 17. Parece ser que 9 era el número más habitual. Se jugaba sobre diversas superficies: tierra batida, pizarra o ceniza. Las primeras superficies de madera aparecieron en Holanda y en Suiza. La superficie de juego (pista), en aquella época, era de un pie de ancho (unos 30 centímetros), aproximadamente.
El juego de los 9 bolos se extendió a Francia, Inglaterra y España, casi al mismo tiempo, pero con diferentes colocaciones de los bolos y, sobre todo, con diferentes tamaños de los mismos. Los franceses jugaban a los quilles, y los ingleses a los skittles y a los “lanzamientos largos”, que fueron los precursores del bowling actual.
En Inglaterra, los bolos era un juego de plebeyos y el primer establecimiento público para su práctica se inauguró en Londres, en el siglo XV. La palabra alley (callejón, en inglés, pero también pista en el juego de bowling) se asoció con los establecimientos para jugar al bowling y el juego se identificó, con el tiempo, con el ambiente de las tabernas. Ésta es la Imagen que tenía el juego cuando llegó a América, de la mano de los colonos holandeses.
Allen (1986) divide la evolución del juego de bowling en América en cuatro períodos de tiempo, basándose en la manera en que se organizaba la participación, el establecimiento de estándares y la supervisión del juego. Durante la época de desarrollo (1837-1875), el bowling fue fundamentalmente una actividad al aire libre de los grupos sociales de inmigrantes alemanes.
Con el tiempo, el juego de nueve bolos se desplazó a los locales cerrados, a los centros culturales de las minorías étnicas, donde gentes de la misma procedencia comían, bebían y practicaban actividades recreativas. En 1840 se abrió el primer establecimiento comercial para jugar al bowling (de 9 bolos), el Knickerbocker Alleys, en Manhattan. Esta empresa tuvo mucho éxito, principalmente porque daba servicio a la numerosa población de origen alemán que había en Nueva York. Pero pronto el entusiasmo desbordante de estas gentes por el bowling se extendió al resto de los americanos.
El juego del bowling atrajo entonces la atención de los apostadores y los buscavidas. Los entusiastas del juego tuvieron que enfrentarse con las autoridades locales que pre tendían prohibir el bowling para eliminar las apuestas, la vaguería y la bebida. Por lo visto, la adición de un décimo bolo a los nueve originales fue una táctica para evitar una prohibición del juego de 9 bolos en Connecticut, en el año 1837.
Según se hicieron más frecuentes las prohibiciones de las actividades de ocio, los grupos de personas que jugaban al bowling formaron clubes, protegidos legalmente mientras tuvieran una licencia y estuvieran formados por común acuerdo de todos los miembros. Durante la época de los clubes (1875-1895), el permisivo ambiente de los clubes permitió que los entusiastas del juego desarrollaran esta afición en América. La existencia estaba asegurada dentro de los clubes, pero el estado caótico de las normas de juego y los estándares dejaban un futuro bastante incierto en cuanto a las competiciones a gran escala. En cada sitio se jugaba al bowling de forma diferente: las reglas eran distintas en el Este y en el Oeste y se seguía jugando con nueve bolos en algunos sitios, y, en otros, con diez.
Durante estos años, la puntuación máxima era de 200 puntos y se permitían tres lanzamientos por cuadro (cada intento de derribar todos los bolos) y 10 cuadros constituían un juego. En algunos sitios se comenzaba con 200 puntos y se iban restando puntos según se lanzaban las bolas, con el objetivo de ser el primero en llegar a los cero puntos. En algunos sitios, los bolos derribados se dejaban en la pista, mientras que en otros se quitaban antes de lanzar la siguiente bola. Además, el tamaño y el peso de las bolas y de los bolos variaba mucho, y tampoco había ningún estándar en relación a las características de la pista.
Para que se iniciara una competición a nivel nacional era indispensable que se fijaran unas reglas y se establecieran unos estándares. Los clubes de bowling se aglutinaron en organizaciones con el propósito de imponer reglas y estándares a los que los participantes tenían que adherirse. Estas organizaciones no consiguieron la suficiente cohesión como para sobrevivir, pero cada una de ellas hizo alguna aportación al objetivo de la estandarización.
El primer grupo regulador, la National Bowling Association (NBA), apareció en 1875 y estaba formado por miembros de distintos clubes. La NBA formuló las reglas referentes al tamaño de la bola, los procedimientos de juego y las dimensiones de la pista. En 1890, la American Bowling League (ABL), sucesora de la NBA, estandarizó el tamaño de los bolos y eliminó el tercer lanzamiento por cuadro, aunque dejó los 200 puntos como puntuación máxima.
La época competitiva (1895-1961) representa el crecimiento más importante de las competiciones de este deporte. Comienza con la formación del American Bowling Congress (ABC), conocido hoy en día por la mayor parte de los jugadores. En 1895 esta organización acordó que la puntuación máxima sería de 300 puntos, otorgando a los jugadores más oportunidades de mejora. También acordó que la distancia desde el centro de un bolo al centro de otro sería de 12 pulgadas (unos 30 centímetros), e inició un programa de inspección de pistas para asegurarse de que se adoptaban estas especificaciones.
La ABC también inició un torneo anual para promover este deporte y permitió que estos torneos participaran todos los jugadores, de cualquier parte de la nación, compitiendo con las reglas y condiciones estándar. Hoy en día siguen existiendo dos torneos de este tipo: el Torneo ABC para hombres y el Torneo WIBC (Women's International Bowling Congress) para mujeres. Cada uno, a su vez, tiene competiciones de individuales, dobles por equipos de cinco miembros.
Conforme el bowling comenzó a proporcionar fama y dinero, los mejores jugadores empezaron a jugar competiciones tipo match. Recorrían el país con sus patrocinadores o aceptaban desafíos en su propia casa (en su bolera), que habitualmente se llenaba hasta los topes. Como en estos matches existían apuestas, cuanta más gente hubiera, mayor eran las apuestas que se cruzaban. Una gran concurrencia era también excelente para el propietario, que vendía más comida y más bebida, para la estrella viajera y su grupo, porque les pagaban por ello y para todos los apostadores, porque podían diversificar mucho mejor sus apuestas cuanto más gente hubiera.
Evidentemente, había una ventaja comercial clara si a uno se le designaba como el mejor jugador de América o «el mejor jugador del mundo». Muchos afirmaron serlo y aquello se convirtió en algo tan extendido que pronto fue necesario establecer un sistema de matches que determinara realmente quién era el mejor. A partir de entonces, se establecieron este tipo de matches después de los grandes torneos que tenían lugar a lo largo de todo el país, aunque no tenían un calendario formal como los que se pueden ver en el de porte profesional hoy en día. Los mejores jugadores de bowling participaban en todos los torneos que podían. El que tuviera los mejores registros adquiría el derecho a pedir un match por el campeonato nacional o a desafiar al campeón vigente a una serie de matches, de los cuales podría salir un nuevo campeón. El ganador del match estaba obligado a defender su título ante otros nuevos oponentes que hicieran méritos para ello.
Este método de desafíos se descartó a favor de un torneo All Star, para el cual los participantes tenían que clasificarse a través de un sistema de competiciones locales y estatales. Al All Star se le sumó luego un torneo similar, el World's Invitational, al que se invitaba a los mejores jugadores. Más tarde se añadieron los torneos femeninos. Para determinar quién era el mejor de todos los participantes, los jugadores tenían que recorrer un largo camino de más de 100 juegos.
En la época en que apareció la televisión, es decir, a finales de los años cincuenta y principios de los sesenta, el juego del bowling experimentó un crecimiento en popularidad entre gente de todas las edades. Este éxito propició la aparición de muchas grandes boleras por todo el país, y el juego se convirtió en un pasatiempo habitual. La Professional Bowlers Association (Asociación de jugadores de bowling profesionales, PBA) se creó en 1958, sobre todo dedicada a competiciones individuales entre jugadores experimentados. La continua cobertura televisiva de los eventos de la PBA, y de la asociación para las mujeres (LPBT), mantuvo el interés del público por el bowling.
La era comercial (desde 1961 hasta el presente) se caracteriza por la pérdida del énfasis en la parte competitiva de los bolos en favor de su imagen lúdica. La industria se ha dado cuenta de que sirve mejor a sus intereses el promover el juego del bowling como una actividad lúdica de fácil aprendizaje. Esta actitud tiene su reflejo en el marketing tan activo de los bolos de alta velocidad, el aumento de elasticidad de las bolas y el acondicionamiento de las superficies de las pistas, de manera que se puedan conseguir mejores puntuaciones. El juego del bowling, hoy en día, aunque requiera menos precisión que en los años cuarenta y cincuenta, sigue siendo aún el deporte más popular en América.
El texto que acabas de leer has sido extraído del libro titulado “Manual de Bowling (Bolos) – Claves técnicas paso a paso. Escrito por Robert H. Strickland, y publicado en España por Ediciones Tutor S. A.
Agradecemos a Ediciones Tutor S. A. que nos haya permitido reproducir esta parte del libro.
